OHANA SIGNIFICA FAMILIA, FAMILIA QUE NO SE OLVIDA Y QUE SIEMPRE ESTARÁ JUNTA.
Nos querremos mas que a nadie pa' que no corra ni el aire entre tú y yo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Noches.

La noche cae sobre tus clavículas mientras te vistes de blanco y sonríes a la luna de las noches en vela. Y lo único que consigues es bailar con ella, sin ti. Luna, que sigues al pie del cañon, de noche en noche, de juerga en juerga, de cama en cama, de vida en vida, de boca en boca, de susurro en susurro, de ti en mí. Creces, desesperada por ver, por liberar(te), por vivir, por crecer, por sentir, por soñar, por creer. Pero los besos de los que nunca vuelven se quedaron en tus clavículas, pequeña, latiendo como un disparo a quemarropa, quemando como el hielo, susurrando palabras de odio y desamor. Desamor, ¿de verdad existes o eres tan solo un invento para hacerlo todo más bonito o menos auténtico? ¿Qué importa? ¿Algo realmente importa? Tú sigues tan tú, y yo sigo quitandome de mí mismo.

La noche cae
sobre tus clavículas
como vistiendo primaveras.
Y yo, solo yo.

jueves, 10 de julio de 2014

Y la puerta sigue abierta.

Pasa, la puerta está abierta,
aunque antes preferías entrar
por la ventana, sin llamar,
de golpe y porrazo.

Adelante, destroza,
una vez más,
la imagen de mí mismo,
el vuelo de tu mano,
el azul, el verano.

Arañaste mi capa de heroína
y desde entonces no vuelo,
ni nadie se siente volar conmigo.

Poeta, tú,
que me vestías y desvestías
de versos baratos y perfumados
de burdel nocturno,
adelante.

Álter ego, me miras desde el espejo
lleno de reproches y grietas,
me invades por las noches,
me arrullas, te calmo,
me besas y te acojo en mí.

Luna, fría y altiva,
inerte, danzarina, nocturna,
agitas los vuelos de mi falda
y te cuelgas de mis sueños,
de tu pecho.

Ruinas, que solías llamar mundo.
Poemas, que solías decir míos.
Rutinas, que solías salvar.
Poetas, que querían cantar.

La puerta sigue abierta,
yo sigo tumbada en mi cama,
tú sigues siendo poeta,
pero ya no estás en mis besos,
ya no estoy en tus versos.


jueves, 26 de junio de 2014

Aires de poeta.

Luna esconde la cara
para no ver al que 
hace tiempo fue su abrigo.
Cuando se encuentra sola
por las noches, se acurruca
en mi pecho blanco.


Luna oculta su mirada
de los ojos de la gente corriente
porque hace tiempo que va
sola por la carretera de mi risa.
Se acomoda entre tus brazos
como hacía antes de ayer.


Luna se baña en las cenizas
que envuelven mi cama desde
que te has marchado y yo, solo,
vuelvo a escribir sobre las sábanas
que han perdido su color azul,
vuelvo a la magia de las letras desordenadas.


Luna, fiel compañera de las noches
de insomnio y poesía, sin besos
capaces de salvarte de sus ojos
negros azabache y su boca
color rojo amapola, toda mía.
Lo era. Hoy no.


Luna se ha perdido entre mis recuerdos
que no son más que poemas,
canciones y cartas escritos
con mala letra y guardados
en un cajón, dibujando
te, de colores, pero sin cera azul.


Luna se despide cada amanecer
porque no está segura de
que vaya a volver sin cicatriz,
sin canciones tristes (que duelan).
Anoche Luna disparó directo
al pecho que alguna vez fue su hogar.

miércoles, 25 de junio de 2014

jueves, 5 de junio de 2014

Come what may.

A ella le gusta el mes de Junio. Le gusta cuando se viste con el sonido que produce el vuelo de su falda. Le gusta cuando se pinta los labios de rojo mientras escucha So payaso de Extremoduro. Le gusta cuando se asoma a la ventana y no es el frío quien la recibe cortando sus labios, sino el sol acariciando sus sonrosadas mejillas.
Ella baja los escalones como si tuviera las puntas de ballet en los pies y sale a la calle. Y cruza los pasos de cebra pisando solo las rayas blancas.
Ella se para en mitad de la Gran Vía con un café entre las manos y sonríe a todos los desconocidos que encuentra. Y se pone a bailar cuando escucha rock.
Ella escribe todo lo que se le ocurre en su cuaderno negro, con boli negro y con un gato negro pintado en la primera página. Y mientras escribe esconde su cara entre los rizos de su pelo.
Ella baila debajo de las tormentas cómo si pudiera salvar a todo el mundo, pero no es capaz ni de cuidarse a sí misma. Y hace tiempo que esconde su traje de heroína.
Ella se enamora de las amapolas que recorren su jardín. Y le gusta adornarse el pelo con margaritas, pero no le gusta jugar a "¿me quiere?, ¿no me quiere?" porque dice que las margaritas saben del amor, tanto como la mayoría de los hombres, nada.
Ella no busca a ningún poeta que la vista en versos y la desvista a medianoche. Y sin embargo, muchos la tienen como su musa.
Ella habla con la luna cuando por las noches se siente sola. Y acaricia a su gato achuchándolo entre sus brazos.
Y ella es la poesía de Junio más bonita que nadie ha escrito jamás.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Esa mezcla de sonrisas (y rock'n'roll).

Sé cómo sonríes cuando te dicen algo bonito,
y cuando te has pasado con la cerveza.
Sé cómo sonríes a la suerte,
a la vida y a la libertad,
cómo cuando sueñas,
cómo cuando tienes un buen día
y cuando no te apetece levantarte de la cama
por tenerme al lado.

Sé cómo sonríes al amanecer,
enredado entre las sábanas
y buscándome pegada a ti.
Sé cómo sonríes a los gatos negros,
cada noche de diciembre
acurrucado en mi calor,
cuando camuflas la cara entre mis rizos
y cuando me coges en brazos
sin intención de dejarme caer.

Sé cómo sonríes al rozar
las cuerdas de tu guitarra,
y en las duchas compartidas
sin canciones desafinadas.
Sé cómo sonríes
con 65 palabras exactas,
con mi voz al otro lado de la línea
y al otro lado de tu espalda.

Sé cómo sonríes a la primavera
disfraza de amapolas,
a las canciones que te recuerdan algo,
a los lunares que encuentras en mi espalda.
Sé cómo sonríes cuando te callan
(con palabras o con besos),
a la puerta de mi casa.

Sé cómo sonríes a la Luna
cuando resplandece en el cielo
las noches de Agosto
y cuando te acompaña
cada noche sobre tu pecho.
cómo sonríes cuando el Sol
acaricia tu piel por las mañanas.

Sé cómo sonríes cuando llevo pintalabios
y no te puedes resistir a quitarmelo
en 5 minutos,
casi ahogándome entre tus besos.
Sé como sonríes a la tristeza
cuando amenaza con enfriarte
hasta los huesos y la rechazas
por mí.

Sé cómo has sonreído ahora
al leer todas las tonterías
que he podido llegar a escribir
solo sobre ti, para ti.

lunes, 5 de mayo de 2014

Maravillas, o eso dicen.

La sonrisa de Cheshire. Convertir un martes en azul, por eso de que "El azul es un color cálido". El libro que descansa sobre tus piernas de madrugada. Las ojeras de una noche riendo. Todas y cada una de las formas de escapar, contigo, de ti. La luna cuando no se ve o cuando se muere. La poesía que nadie es capaz de recitar, de repetir. La deliranza. Follarnos hasta creernos ceniza. El calor de las noches de Diciembre. Las horas muertas del mes de Abril, maldito Abril. Despertarse por las mañanas escuchando Here comes the sun. Las noches en vela llenando folios de tonterías absurdas. Los labios color rojo, como si hubieras besado una amapola. Las huellas dactilares de los espejos rotos. Los libros ajados, gastados, llenos de recuerdos y los nuevos con sus nuevos olores y sus páginas blancas e impolutas. Un vestido verde por los suelos. La voz de Springsteen sobre la almohada. Tus Converse blancas sobre un césped de margaritas. Mis dedos en tu cuerpo, interpretando la mejor obra para piano que jamás se escribirá. Los barrancos detrás de los que se esconde el mar. Los martes 13. Las tardes de colegas y cerveza. Mis clavículas llenas de mordiscos. Sweet Child O' Mine en los amaneceres de verano. Confiar en volar y no darse la ostia. El caos absoluto. La sonrisa de Amelie Poulain. Ser todo menos miedo. El cruce de miradas en una sala llena de gente. Las pestañas húmedas. Quedarse despierto por ver como alguien amanece enredado entre tus sábanas. Abrazar a alguien junto a las vías de un tren. La gente que no utiliza excusas. Bailar con la persona equivocada mil y una veces. Atardecer en tu mirada. Que se te erice la piel. Los diluvios. Un campo de girasoles. Los brazos que se hacen hogar. Que te hagan sonreír un día nublado. El silencio. El café que se queda frío cuando desayunamos juntos por las mañanas. El vaho de los cristales. Los acordes de tu felicidad. Nuestros pies descalzos bajo la misma manta.

Que bonito eso de saber que a cada paso que yo dé lo darás tú también.

Siempre así.