OHANA SIGNIFICA FAMILIA, FAMILIA QUE NO SE OLVIDA Y QUE SIEMPRE ESTARÁ JUNTA.
Nos querremos mas que a nadie pa' que no corra ni el aire entre tú y yo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tratar las noches como una excusa.




"Porque ojalá alguien viese como yo de qué manera se encoge el mundo cada vez que te encoges de hombros."
Porque ojalá alguien se dedicara a contar el número de veces que sonríes pasado un día malo, o los centímetros que me separan de tu mirada y el número de latidos de tu corazón en estado de reposo.
Ojalá alguien notase cuando tu día ha sido malo, cuando te sobran motivos para ser feliz y cuando no sabes que decir a las cosas.
Ojalá alguien alguien supiese donde tiene que acariciarte exactamente para morir entre cosquillas, como eres cuando eres tú mismo, y las maneras que tienes.
Ojalá alguien viese la curva que ilumina tu cara cuando sonríes, la forma de rozar las cuerdas de la guitarra, y tu pelo rodando por tu espalda.
Ojalá alguien conociese tu voz en formato gemido, el olor de tu colonia cuando pasas al lado y el roce tu cuerpo.

domingo, 3 de febrero de 2013

No quiero hablar de mis victorias o derrotas.

Tengo una larga lista de batallas perdidas y la verdad es que no me arrepiento de ello, pues por eso soy más fuerte, he aprendido a luchar con más fuerza y a elegir por qué o por quién merece la pena luchar, esta es mi lista que contiene por lo que yo lucharía. Merece la pena poner todas las cartas sobre la mesa por una pizca de libertad, por poder hacer lo que quieras. Merece la pena luchar por un mundo más ameno y por un lugar donde haya más soñadores que egoístas. Merece la pena luchar por las cosas imposibles e improbables, por los atardeceres de verano, porque existan (al menos) 5 veces el número de canciones que de armas y que personas dispuestas a matar. Merece la pena luchar porque los niños de hoy sean los soñadores de mañana, sin excepciones. Merece la pena luchar porque podamos despertar al lado de la persona que queramos cada mañana, por buscarlas en la oscuridad, por las personas que lucharían por ti. Merece la pena luchar por ver la Luna cada noche, por la música (amable compañera de noches frías) y por el doble de sonrisas que de lágrimas. Merece la pena luchar por no tener miedo, ni sentir odio, ni empezar miles de guerras (que gran contradicción) También lucho por la zona donde acaba el escenario, por no ver derramar una lágrima a gente que se merece solo sonreír (ellos saben quienes son), y por los mordiscos que sorprenden. Lucho por un mundo en el que las cosas más importantes no fueran números (kilómetros, edades, alturas...), por no ser, ni oír ni dar. Lucho por un mundo donde las niñas no se crean princesas. Lucho por un mundo donde pasear junto al mar y sentir la arena entre mis dedos. Lucho por vivir tras la espesura del chaparrón, por el cigarro de después y porque no nos importe que nos despeine el viento. Y por último lucharé porque salir de tu ombligo no merezca la pena.

Y tú, ¿estás preparado para luchar?

miércoles, 30 de enero de 2013

No soy más que aquel colgado que una vez te hizo soñar.

Seis de la mañana, mis sueños reposan sobre la almohada al lado tu cabeza, todavía estás dormido. La radio sigue encendida, en estos momentos suena "In Bloom", eterna y grande Nirvana. Te miro, me apetecería pasar mis dedos por cada recoveco de tu sonrisa, acariciarte el pelo y arañarte en la espalda, pero no quiero despertarte. Su boca, sus ojos, sus pestañas, sus manos, su ombligo, se habían vuelto más necesarios que el tequila de buenas noches, no quiero irme de él, no quería. Vuelvo a apoyar mi cabeza junto a la tuya y poco a poco vuelvo a cerrar mis ojos, los sueños regresan a mí mientras comienza a sonar "21 Guns" de Green Day.

Abro los ojos y la observo dormir, es preciosa, una persona que hacía 20 horas no sabía ni que existía había conseguido provocarme más sensaciones que personas que conocía desde pequeño, ¿era posible? Escucho "Let it be" que ahora mismo está sonando en la radio, me gustaría poder hablar con ella, nunca me había gustado tanto escuchar a una persona, necesitaba su voz, pero ahora no era el momento. Giré mi cabeza y vi los primeros rayos de Sol entrar por la ventana, nuestra vida juntos estaba terminando. Volví a mirarla y coloqué mi cabeza muy cerca de la suya, cerré los ojos y me sumí en el sueño con Aerosmith y su "I don't wanna miss a thing" de fondo.

Cuando ambos despertaron ninguno de los dos se movió, se quedaron así, abrazados, pensando que cuando el otro despertara vendría la despedida. La radio seguía sonando, especialmente con "Entre nosotros" de Pignoise, el HASTA NUNCA estaba por llegar, sin decir "te quiero", sonaría muy falso, sin echar de menos y cada uno por su camino, definitivamente, fue nuestro gran error, el no saber llamar a tiempo. Disfrutando de nuestros minutos de gloria y desdicha, terminó así la vida que nunca comenzamos, amarrados el uno al otro.

viernes, 25 de enero de 2013

Nevermind.


"La primera vez que vio el cielo fue exactamente seis horas y cincuenta y siete minutos después del instante en que una generación entera se enamoró de el."

Pienso que la juventud solo dura hasta los 27, a partir de ese momento junto a la juventud se va la vida también. - Kurt Cobain


miércoles, 16 de enero de 2013

Heridas del Rock'n'Roll.

"Después de 17 años, girando en torno a las canciones, esta es nuestra vida, lo que más amamos, nos hemos acostumbrado a las resacas homicidas, a los hoteles de paso, amamos el olor a asfalto, aunque todavía no soportemos los aviones. Y sobre todo, no aguanto las putas heridas del rock'n'roll."
ARRIESGATE, PERO CON ALGUIEN, A VIVIR.
En estos años he acabado acostumbrándome a gente que no dice lo que piensa, a mil mentiras, a sonatas sin sentido, a gente que no lucha por lo que quiere y que no se aferra a sus ideales. Me he acostumbrado a las mentiras y al sabor de las lágrimas ajenas. Me he acostumbrado a viajes de ida y vuelta, a los círculos viciosos, y a personas de una sola noche. Acostumbrada también a tener agujetas de tanto sonreír, a que la gente se sorprenda al mirarme a los ojos. Me he acostumbrado al estado de espera, al trasegar, a los noviembres lluviosos, al paquí pallá, y a la mezcla de sonrisas y rock'n'roll (pero también a sus heridas). Me he acostumbrado a que me de igual mojarme si llueve. Me he acostumbrado a no decir "te quiero", a andar sobre una cuerda floja y no un camino, a tratar de vivir mis sueños, aunque me arriesgue a perderlos. Me he acostumbrado al punto muerto, a la marcha atrás, a la doble dirección de las palabras, a los pasos perdidos y a las tardes de Domingo. Me he acabado acostumbrando a las despedidas,  a un baile desenfrenado, al ritmo de un tango suicida y también al vals del adiós. Y por último me he acostumbrado a mi complejo de Peter Pan, a Cenicientas que lloran por perder sus zapatos, e incluso a ver Venecia sin agua.

Ahora solo quiero acostumbrarme a una sola cosa. Acostumbrarme, arriesgarme a ti, diariamente. Acostumbrarme a levantarte todos los días con una sonrisa, y desayunar de besos, a palabras y palabras, a sorpresas y a pequeñas dosis de felicidad en estado puro. Al fin y al cabo, me acostumbraré a echarte de menos cuando no estés, a necesitar tu sonrisa sobre mis labios, a ti en mi cama. Me acostumbraré al que pierdas la cabeza por mi cintura, y a que la luna se muera de la envidia por no tenerte sobre su almohada, espero que te parezca suficiente, a mí me parece un sueño.
¿QUIÉN ES EL ENCARGADO DE AMUEBLARTE EL CORAZÓN, PRINCESA?


jueves, 10 de enero de 2013

Cuanto más lejos estás más me cuesta respirar.


"El silencio es no explotar en tus manos, el silencio es no pensar, es lo que queda si te vas."
Sólo nosotros somos los culpables de que la gente se largue de nuestras vidas, vale, sé que los siempre son una especie de cuento, no existen, lo tengo comprobado, pero también he comprobado que una persona no se va del todo mientras la recuerdes, y eso está ahí, ahí quedan todas las sonrisas, todos los momentos, los abrazos, las caricias y las estúpidas despedidas.
Sé que no voy a estar siempre presente en la vida de nadie, pero te pediré un único y quizás último favor, nunca me eches de tu vida, mantenme, mantente, de la forma que quieras, pero hazlo, aunque sea en simples recuerdos, o en el fondo de una copa de alcohol, en el humo de tu cigarro de madrugada, en cada sonrisa de la gente, o simplemente en cada canción que escucharas junto a mí. Pero no pierdas la ocasión de sonreír por cualquier cosa, no dejes que nadie te cambie, y tampoco dejes que cualquiera te haga llorar.
Sabes que nunca fui una chica corriente, que pocas veces me oirás decir "te quiero", no me gusta anclarme a nada ni a nadie, diría que me da hasta miedo, me gustaría pedirte que no te fueras y que siempre estuvieras ahí para morderme y sonreírme, pero se que es probablemente imposible, así que solo quiero que no me olvides, que no olvides a la pequeña chica de pelo rizado, ojos negros y que no es capaz de parar de sonreír.

domingo, 6 de enero de 2013

Algo tan sencillo como hacerte feliz.

 ¿Y cual sera el próximo "reto"? ¿Darte los buenos días todas las mañanas? ¿Decirte te quiero 100 veces al día? ¿Despertarme cada mañana a tu lado? ¿Demostrar lo mismo de 50 maneras distintas? ¿Escribir algo en cada puente de la ciudad? ¿Escribir algo tan largo que ocupe 20 folios? ¿Ver cada día un amanecer? ¿Morderte todas las tardes? ¿Acariciar tu mano mientras recorremos una calle larga? ¿Sentarnos una tarde entera frente al mar? ¿Dibujar cien cosas sobre tu espalda? ¿Estar tan cerca como para escuchar durante una hora el número de veces que late tu corazón? Se me ocurren mil cosas más, pero ¿sabes? Todas llevan a lo mismo, a algo tan sencillo como hacerte feliz.

Que bonito eso de saber que a cada paso que yo dé lo darás tú también.

Siempre así.