V de Vendetta.
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| El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto. |
'Si escribo versos es porque no sé escribir aviones. Mis poemas son mi pequeña forma de acariciarte.'
Pero, en realidad,(quiero,)necesito un contigo y a la vez un sin ti. No me apetece alejarnos reduciendo los daños, prefiero noches a solas, nuestros cuerpos rozándose y con capacidad de acumular tanta tensión como para explotar un(el)mundo. Y que a la mañana siguiente al despertar no haya un "Buenos días princesa" ni el café recién hecho de las mañanas, cruzarme contigo por la calle y solo decirte "hola", nunca fuimos los protas de la vida del otro, tampoco nos interesó aprendernos un guión que ni siquiera existió y que probablemente no existirá. Es lo que tiene ser como un par de gatos sin nombre, dos cuerpos vacíos buscando cobijo de la falta de calor, que no echamos de menos pero que nadie nos llenará más allá de cada noche, cuando amanece volvemos a estar vacíos como la botella de ron. Nos miran como a locos, igual lo merecemos, locos por todo, y por nada, por el uno y por el otro, por una noche y unas cuantas canciones de buen rock'n'roll. Vamos resistiendo a todos los roces de temperamento, pero el tiempo siempre jode lo que roza, Cupido se cansa de flechazos sin sentido y sin ángulo concreto. Noches en vela sin velas por la habitación, sin rosas rojas, ni declaraciones al estúpido compás del amor, pensamos en nosotros, y en lo que no era mejor, círculo vicioso, ¿cómo pretendes salir?
"De noche, temblando entre sus brazos se me iba la olla."
Al salir fuera del restaurante fuimos hasta un aparcamiento donde estaba una moto. "Eres tan tonto que has traído la moto hasta aquí y me has ido a buscar andando." dije. "Es que si no no podría haberte besado". En realidad, tenía razón, en mi opinión, era una razón coherente. "¿Y ahora vamos a algún sitio en especial o me llevas a mi casita de nuevo?" "Mmmm, hacemos un trato. Yo te llevo a un sitio especial pero tú no abres los ojos hasta que yo te diga. Si los abres te quedas sin ir y sin beso de despedida eh". Acepté el trato. Cerré los ojos y subí a la moto, él comprobó que los llevaba cerrados y arrancó. Mis pensamientos corrían al doble de velocidad que la moto. Un chico, que hacía apenas 24 horas solo conocía de vista me había revuelto por dentro, destrozado todas mis ideas, mis vergüenzas (si es que aún quedaba alguna). No podía entenderlo, eramos totalmente incompatibles. Yo era una flor que a los dos días se marchitaba y él era como la primavera en el Paraíso, eterna. No sabía, no entendía, no pensaba, pero si sentía, extrañas sensaciones correteaban en mí, y hacía mucho que no notaba algo así, incluso puede que nunca hubiera llegado a notarlas tan fuerte, ni siquiera con Gonzalo, otra vez, me recordaba tanto a todo aquello. Pero no, no podía volver a caer. Volví a la carretera, al asiento trasero de la moto, Alex delante mío, me gustaba su... su... aroma, no usaba ningún perfume, él olía así. Paró la moto y dijo "Llegamos, ¿estás preparada?" En realidad... ¿lo estaba?